Pruebas de Reconstrucción Genética

15/04/2021

¿Qué es?

La reconstrucción genética es un conjunto de pruebas orientadas a comparar dos códigos genéticos buscando evidencias de un “eslabón” intermedio. Es decir, a falta del código genético que queremos comparar con otro, se utiliza el ADN de alguien muy cercano al primero.

En la práctica, estos estudios se utilizan, sobre todo, en las pruebas indirectas de paternidad. Si no se dispone de una muestra genética del presunto padre, se utiliza ADN de parientes muy próximos a él (hermanos, padre biológico, hermanos de los padres biológicos…).

El ADN tiene un claro componente hereditario que nos permite afirmar que el código genético del presunto padre será muy similar al de sus parientes más próximos. Así, se comprueba si el perfil de ADN del niño (o supuesto descendiente) tiene grandes porciones en común con los de los parientes del presunto padre. Si es así, se puede determinar que, efectivamente, el presunto padre es el padre biológico.

Técnicas similares se utilizan para determinar el “parentesco” de distintas especies animales. Es una de las grandes herramientas que se utilizan para estudiar la evolución, porque permite detectar si hay “pasos intermedios” que desconocemos. Sin embargo, en este post nos ocuparemos únicamente de la reconstrucción genética aplicada a las pruebas de paternidad indirecta.

Quiénes intervienen en la prueba

Para la reconstrucción genética se toman muestras de ADN del supuesto hijo y de, por lo menos, dos parientes próximos del presunto padre. Debido a la complejidad de las pruebas, suele ser imprescindible también la participación de la madre biológica.

El uso del ADN de la madre biológica del niño permite reconocer qué parte del ADN de éste procede del padre biológico. Por tanto, se buscan directamente similitudes de esta porción en los parientes próximos del presunto padre.

Según la cercanía (genética) de los parientes que aportan muestras con el presunto progenitor, se puede volver necesaria la participación de más parientes próximos. Esto permite “aislar” fragmentos del ADN, determinando qué porciones corresponden a la familia.

Cómo se realiza la prueba

A grandes rasgos, como en cualquier prueba de ADN, se puede dividir el proceso en: toma de muestras, análisis en laboratorio y obtención de resultados.

La toma de muestras

Conviene que las muestras las recoja un profesional. Esto minimiza los riesgos de contaminación y falsificación de las mismas. Las formas más comunes de extraer el ADN son de células de la sangre o de saliva.

Análisis en laboratorio

El laboratorio compara los distintos códigos genéticos. Dependiendo de la muestra obtenida, la técnica puede variar. Es muy habitual el uso de la reacción en cadena de la polimerasa, ya que es muy precisa y sensible y ofrece unos niveles de confianza muy altos.

Obtención de resultados

El laboratorio determina un Índice Combinado de Parentesco. Un profesional traducirá este índice en un rango de probabilidades de que exista parentesco entre las personas estudiadas.

Conviene señalar que si se pretende que el resultado de las pruebas tenga validez legal, será necesario garantizar la continua custodia de las muestras por un centro autorizado. Esto implica desde la toma de las muestras hasta la interpretación de los resultados, incluyendo el transporte y laboratorio.

La fiabilidad de la reconstrucción genética

El proceso de comparación de dos códigos genéticos es completamente fiable. Sin embargo, las conclusiones de la comparación vienen dadas en porcentajes de probabilidad. Esto es porque el hecho de que dos códigos genéticos tengan semejanzas no significa necesariamente que exista parentesco.

La reconstrucción genética proporciona un resultado en forma de Índice Combinado de Parentesco. Éste representa las probabilidades a favor de la relación genética entre el hijo y la presunta familia (los parientes próximos al supuesto padre). Evidentemente, esta probabilidad será mayor cuanto más parecido sean los ADNs de los parientes a los del hijo.

Utilizando este índice, el laboratorio puede determinar la probabilidad de parentesco entre ellos.

Casos en los que sustituye a las pruebas de paternidad directa

La reconstrucción genética se realiza cuando es imposible la toma de muestras de ADN del presunto padre. Principalmente, esto se da cuando está desaparecido o ha fallecido. Esto incluye la imposibilidad de obtener muestras de ADN del presunto padre a través de sus objetos personales (cepillo de dientes, colillas…).

Por esta razón, se acude a estas pruebas en situaciones de:

  • Determinación de herencias: por el derecho a parte de la herencia, a veces es necesario determinar si ciertas personas son en verdad descendientes biológicos.
  • Separación de la familia: de una persona adoptada o por casos de inmigración. En este caso, la reconstrucción genética ayuda a encontrar a su familia biológica.