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Prueba de hermandad

Esta prueba es utilizada para conocer si dos o más personas comparten uno o ambos progenitores.

Test de ADN para hermanos

¿En qué consiste?

Las pruebas de hermandad comparan los perfiles genéticos de los presuntos hermanos para evaluar la probabilidad de que el ADN que tienen igual proceda de un posible padre en común.

Las pruebas de hermandad como tal nacen de la necesidad de conocer si dos o más personas, normalmente de distinto sexo, comparten un padre en común. En ocasiones son los hermanos, hijos de una misma mujer, los que tienen dudas respecto a la identidad del padre varón. Son los casos conocidos como de hermandad completa. Otra situación que se puede presentar es la media hermandad, en la que los hermanos tienen con seguridad un progenitor diferente, normalmente la madre y quieren saber si el otro progenitor es el mismo o no.

¿En qué casos se utiliza?

Los resultados de un estudio de hermandad pueden ser utilizados como prueba en:

  • Reclamaciones a seguros
  • Herencias
  • Reagrupamiento familiar
  • Identificación de restos en catástrofes, fosas comunes, etc.
  • Búsqueda de hermanos en hijos adoptados
  • Búsqueda de hermanos de niños robados

¿Qué situaciones se nos pueden plantear?

Cuando un hermano dudoso cuenta con la participación de varios hermanos indubitados (de los que no se duda que sean hermanos), habitualmente 3 o más, no se hace un estudio de hermandad como tal, sino una prueba de paternidad. Esto es así porque con los perfiles genéticos de los hermanos indubitados se lleva a cabo una reconstrucción genética, para determinar cómo eran sus padres y, a partir de ello, se establece si el hermano dudoso es o no hijo de los mismos padres. Este abordaje se puede plantear tanto si el estudio es de media hermandad, con dos madres diferentes, como si es de hermandad completa, con una misma madre. Los requisitos exigidos para poder hacerlo así son que la madre o madres colaboren y que el número de hermanos indubitados participantes en el estudio sean 3 ó 4.

En los casos de hermandad en los que la duda se plantea respecto a la madre, se aconseja empezar el estudio con el análisis del ADN mitocondrial. Este ADN lo heredamos directamente de nuestra madre, de tal forma que todos los hijos de una mujer, así como otros miembros de la familia materna, tienen el mismo ADN mitocondrial (ver sección dedicada a este tipo de ADN).

Si la duda de la hermandad se plantea respecto de un padre varón, y los hermanos son del mismo sexo (dos hombres o dos mujeres), puede resultar más conveniente abordar el estudio de la relación de hermandad estudiando los cromosomas sexuales, ya que “a priori” la probabilidad de obtener un resultado concluyente es mucho mayor que si se estudia otro tipo de ADN.

Sin embargo, cuando solo se cuenta con dos hermanos de sexos diferentes, no es posible seguir las estrategias comentadas anteriormente por lo que hay que recurrir a estudiar otro tipo de ADN. En esta situación, se recomienda que la madre o madres también participen en el estudio con el fin de eliminar de la ecuación los valores genéticos que los hermanos tienen de procedencia materna y poder comparar la parte de procedencia paterna. Debemos tener en cuenta que aun contando con su colaboración, nunca se conseguirá un resultado negativo ya que los hermanos podrían no tener nada en común en determinadas regiones del ADN y seguir siendo hermanos. La mayoría de las veces este tipo de estudios muestran resultados no concluyentes, simplemente porque los valores genéticos que comparten los presuntos hermanos son poco informativos debido a que son muy frecuentes en la población. Cuando no se cuenta con la participación de la madre o madres las posibilidades de llegar a una conclusión al final del estudio se reducen mucho más.

¿Cómo se realiza?

Como se puede ver, las pruebas de hermandad son diferentes para cada caso en particular. Por ello suelen requerir de la participación de varias personas, el análisis de ADNs diferentes, y el estudio de más regiones de las habituales en una prueba de parentesco convencional. En consecuencia, suelen ser más costosas y necesitar de más tiempo para la obtención de resultados.

Como cualquier otra prueba de ADN, pueden realizarse a título informativo (privado) o con carácter legal. Si se desea utilizar la prueba con validez legal, las muestras deben ser recogidas manteniendo intacta la cadena de custodia.

El tipo de muestra utilizado más comúnmente es el de saliva, recogida con ayuda de unos bastoncillos de algodón, aunque también pueden utilizarse otros tipos de muestra con restos biológicos diferentes.


Texto revisado por la Doctora Pilar Arca Miguélez, Responsable Científica de Ampligen