Información sobre la Eugenesia

16/07/2021

Eugenesia significa “buen nacimiento”. La eugenesia (o eugenismo) es aquella disciplina – a menudo acusada de pseudocientífica – que tiene como fin modificar la herencia genética de las personas para mejorar una raza o la especie humana, aplicando leyes biológicas y técnicas de la genética avanzadas. De esta forma, se interviene en aquellos rasgos hereditarios que no sean deseados para que nazcan personas más sanas, más inteligentes, más fuertes o con unos rasgos físicos determinados.

La eugenesia no es únicamente un tema científico. También ha sido siempre – y sigue siendo – un tema que involucra a filósofos, historiadores, médicos y políticos. Esto es porque históricamente se ha utilizado este movimiento para discriminar, eliminar o impedir la reproducción de individuos “no deseables” o “indignos”.

En este artículo explicaremos los orígenes de la eugenesia, hechos históricos que han marcado el tema, así como los avances en las técnicas técnicas, junto con la problemática que presentan a nivel social.

Los orígenes de la eugenesia

La eugenesia no es algo reciente. La idea de mejorar la raza humana viene de lejos: Platón (en el 378 a.C) ya planteaba en su obra República la necesidad de mecanismos de selección artificial en los recién nacidos para mejorar la sociedad.

Inspirado en esta obra de Platón, Tommaso Campanella escribió Ciudad del Sol, en el año 1632. En ella presentaba una población comunista utópica, donde el Estado planificaba y garantizaba cualquier aspecto de la vida de los ciudadanos, incluyendo la pareja para asegurar una reproducción que contribuya con el mejoramiento de la especie.

Sin embargo, no es hasta 1883 cuando Francis Galton acuña el término eugenesia en su obra Investigaciones sobre las facultades humanas y su desarrollo. Galton fundó en el año 1904 el Laboratorio Eugenésico de Londres. Él defendía aplicar a los humanos los mismos mecanismos de selección artificial que se aplican a las mascotas.

De esta forma, sólo avanzarán las razas más fuertes y mejor adaptadas, impidiendo la reproducción de aquellos menos inteligentes o más débiles. Además, afirmaba que debían aplicarse políticas que permitiesen planificar una reproducción que beneficiase en ese sentido a la población y a la especie.

Los movimientos eugenésicos del siglo XIX y XX

Durante el siglo XIX y XX, la recién nombrada eugenesia tuvo muchos adeptos, como Graham Bell, poniéndose en práctica movimientos eugenésicos en numerosos países de todo el mundo. Sin embargo, aunque fue algo extendido, destacan dos casos:

El movimiento eugenésico fundado en Estados Unidos (1896)

La eugenesia se llevó a lo más extremo en Estados Unidos prohibiéndose matrimonios con un “imbécil o débil mental” y aplicándose leyes xenófobas. Con este argumento, se esterilizaron forzadamente a más de 60.000 personas.

El nazismo

Se considera el nazismo como el mayor movimiento de eugenesia de la historia. El nazismo trabajaba para lograr un pueblo ario y puro con una superioridad genética (representado por la sociedad alemana), destinados a regir el mundo. Todas aquellas razas consideradas inferiores tenían prohibido mezclar sus genes con la raza alemana y, en muchos casos, se exterminaban para destinar los recursos y bienes a aquellos más aptos y fuertes (los arios).

Esta filosofía que impregnaba el nazismo y que materializó en leyes fue lo que llevó al conocido genocidio contra muchos colectivos de la sociedad: judíos, homosexuales, personas con trastornos mentales o neurológicos, alcoholismo, sordera o ceguera, malformaciones o cualquier discapacidad y otros muchos que no consideraron dignos.

Apenas unos meses después de que Hitler llegase al poder, se promulgó la ley de Prevención de la descendencia con enfermedades hereditarias. A su amparo, no sólo se exterminó a la población judía o de otras etnias en los campos de concentración. También se cebó con la población alemana: sólo entre ciudadanos alemanes “arios” se esterilizaron a más de 400.000 personas.

El Perú de Fujimori (1990-2000)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la eugenesia siguió inspirando a otros regímenes totalitarios como el de Alberto Fujimori en Perú. Allí se creó el programa de salud llamado Programa de Anticonceptivos Quirúrgicos Voluntarios, que supuestamente serviría como proyecto de planificación familiar. Sin embargo, su objetivo se centró en reducir la natalidad en aquellas regiones que tuvieran un gran porcentaje de población campesina o indígena, además de en zonas pobres de Lima.

Se sabe que llegó a esterilizar forzosamente a más de 200.000 mujeres, la mayoría indígenas, entre 1996 y 2000.

Resurgimiento de la eugenesia a raíz de la decodificación del genoma humano

Los mecanismos de la eugenesia son la selección artificial, el diagnóstico prenatal, la ingeniería genética y el control de la natalidad. Desde que se descodificó el genoma humano a principios del siglo XXI, estas áreas han evolucionado con la ciencia hasta puntos que hace una década parecían imposibles.

Actualmente, la eugenesia busca fórmulas más éticas – que no menos polémicas – de aplicación. Por ejemplo, se utiliza para prevenir los nacimientos de bebés con una enfermedad grave hereditaria, a través de programas de detección temprana y su posible aborto. También se aplica la selección de cigotos viables o carentes de enfermedades antes de su implantación en el útero.

Como vemos, el debate está servido: ¿es ético decidir sobre la vida de otros o manipularla? ¿es aceptable seleccionar al hijo perfecto con el fin de evitar una enfermedad? ¿quién decide lo que es aceptable y lo que no? ¿hasta qué punto es aceptable manipular la genética? Por poner un ejemplo visual: ¿se podrá llegar al punto de decidir hijos según su color de ojos o capacidades para el deporte?

Argumento a favor de la eugenesia

Aquellas personas que promueven la eugenesia defienden que es un avance para la humanidad, previniendo una situación dolorosa al impedir el nacimiento de bebés con enfermedades graves, que puedan fallecer pronto o marcar su vida con alguna malformación.

Por ejemplo, defienden la posibilidad de analizar varios embriones para implantar en la madre aquel “más perfecto”. Es decir, sanos, que no cuenten con una enfermedad hereditaria, por ejemplo.

Los defensores de la eugenesia también esgrimen un argumento económico, afirmando que evitar esos nacimientos hará que la sociedad ahorre recursos al no tener que invertir en tratamientos o estructura para atender a personas enfermas.

Argumento en contra de la eugenesia

La manipulación de las leyes biológicas para “mejorar” a un individuo choca directamente con la ética. Especialmente cuando se hace esa distinción de “individuos idóneos” y los que no lo son o son considerados “defectuosos”, “inferiores” o “una carga”. Históricamente, este tipo de prácticas han traído discriminación, racismo o sexismo.


Texto revisado por la Doctora Pilar Arca Miguélez, Responsable Científica de Ampligen