La Huella Genética

23/02/2021

El ADN es una fuente de información inagotable. Con su análisis, podemos obtener numerosas conclusiones que nos permiten conocer más a un individuo y a su ascendencia.

Aunque podemos compartir gran parte de nuestra secuencia de ADN con otros individuos, existen otros fragmentos únicos, que son los que nos definen y distinguen del resto de sujetos.

¿Qué es la huella genética?

A pesar de compartir gran parte de ADN, son los fragmentos únicos de nuestra persona y los que nos distinguen de los demás sujetos los que nos van a dar la mayor parte de información sobre nosotros.

Esos fragmentos diferenciales son lo que se denomina “marcadores genéticos” y al conjunto de marcadores propios de un sujeto es lo que se conoce como “huella genética” o “perfil genético). El ADN (y, por tanto, el fragmento propio de cada individuo) lo recibimos de cada uno de nuestros padres, por partes iguales.

Por usar una imagen visual, la huella genética es como nuestro DNI biológico. Esta huella es única de cada persona e invariable a lo largo de su vida. De hecho, permanece inalterable después de la muerte (salvo en el caso de incineración). Además, este perfil puede extraerse de cualquier célula o resto biológico de un cuerpo, facilitando la identificación.

Como anécdota, sólo existen unos pocos casos confirmados en el mundo donde dos individuos posean la misma huella genética: es el caso de los hermanos gemelos monocigóticos.

¿Para qué sirve?

Un perfil genético identifica sin lugar a dudas a un sujeto de forma mucho más precisa que otros métodos de identificación que se han venido utilizando hasta ahora (por ejemplo, la huella dactilar). Esto la convierte en un método especialmente atractivo para especialidades como la medicina, policía o laboratorios forenses de todo el mundo.

Entre las utilidades de este perfil genético, se encuentran:

La identificación de restos humanos

La obtención de la huella genética es especialmente útil en ciertas profesiones de riesgo. Si la obtenemos previamente, facilitaría la identificación de personas en caso de todo tipo de accidentes.

O, por ejemplo, en el caso de los neonatos, donde se posibilita una identificación inequívoca del bebé que no es posible con la huella dactilar (ya que éstas pueden variar unas semanas después del nacimiento).

Pruebas de filiación o relación familiar

En el caso de querer realizar una prueba de paternidad, por ejemplo, o de querer buscar a la familia biológica – en el caso de niños adoptados – la huella genética es fundamental.

También es frecuentemente utilizada para testamentos y herencias y para la simple identificación de la descendencia adoptada o obtenida a través de técnicas de reproducción asistida.

Compatibilidades en el trasplante de órganos

Con la huella genética del donante y del receptor, podremos comprobar si es factible un trasplante de órganos con éxito. De esta forma, evitamos posibles problemas de salud en caso de incompatibilidad, con el correspondiente coste de tiempo que conlleva (pudiendo ser fatal para el paciente).

Esto son algunos de los ejemplos más frecuentes donde la huella genética es utilizada.

Sin embargo, se utiliza también en casos de reagrupamiento familiar por migraciones, en divorcios con conflictos en relación a la custodia de los hijos (especialmente en el caso de que haya existido una infidelidad), cuando existe alguna sospecha de que haya podido haber abusos a menores, etc.

¿Cómo se obtiene la huella genética?

El proceso para obtener este perfil genético es muy sencillo. Simplemente, se deberá obtener una muestra de la persona que queramos analizar. No es necesario ningún requisito a la hora de la recogida de la muestra, ni estar en ayunas cuando la vayamos a tomar.

El método más frecuente es recogiendo una muestra de saliva con la ayuda de un hisopo que frotaremos en el interior de las mejillas. Este hisopo (una vez seco e introducido en el envase que nos facilitarán desde el laboratorio) lo enviaremos a analizar. También podrá utilizarse como muestra una toma de sangre.

Una vez en el laboratorio, a través de una serie técnicas avanzadas, extraerán el ADN de la muestra, pudiendo realizar el análisis. Para ello, se amplificará el ADN con una técnica conocida como PCR.

Concretamente, para la huella genética se analizarán 15 marcadores genéticos (polimorfismos) que nos permitirán identificar al individuo. Sin embargo, para el análisis de ADN para realizar un perfil genético, sólo obtendremos conclusiones en torno a los 15 marcadores genéticos y por tanto, a la identificación del individuo junto con su sexo. Se trata de un proceso rápido e indoloro. Y, por supuesto, absolutamente confidencial.

El futuro de la huella genética

El ADN puede permanecer intacto durante miles de años, siendo un dato especialmente relevante para profesiones como la policía a la hora de identificar a personas desaparecidas o de esclarecer ciertos casos gracias al reconocimiento de delincuentes por su huella genética.

Se trata de una tendencia relativamente reciente con grandes utilidades pero que también presenta ciertos problemas cuando se aplica sin consentimiento. La protección a la privacidad puede chocar cuando se utilizan estos métodos y actualmente las regulaciones sobre el tema no son muy precisas.

Aún queda mucho por avanzar en este tema para desarrollar una normativa que permita aprovechar todas las ventajas de la técnica, sin vulnerar derechos fundamentales.