Sangre nueva entra en la familia real británica

Sangre nueva entra en la línea dinástica británica y por, supuesto, en la de los herederos al trono. La pregunta de los genetistas británicos es, ¿habrá nuevas enfermedades reales genéticas en este cultivo? Las líneas reales europeas siempre han sido propensos a la extraña mutación de pérdida de función.

Una mutación en la mala suerte de la reina Victoria, en el gen del factor IX, causó un desagradable caso vinculado al cromosoma X, la hemofilia B en sus descendientes varones (una mutación que fue identificada en 2009 por la secuenciación de los huesos de los asesinados de la rama de los Romanov).

Por suerte para ellos esta mutación no se ha observado en ninguno de los descendientes, últimamente, de la Reina Victoria, enfermedad genética que se puede ocultar en las mujeres, sin ser detectada lo que, evidentemente, no afecta al príncipe Guillermo..

La prensa ha escarbado con profusión en los ancestros de William intentando buscar rastros de consaguineidad entre Guillermo y Catalina (William y Kate). El canal cuatro presento un rastro de consaguineidad en el nivel XV de los vínculos familiares, y el Daily Mail logró encontrar un rastro que establece un grado de parentesco de nivel XI. En comparación, los padres del príncipe Guillermo, Diana y Carlos, también fueron primos en un nivel XI, mientras la reina y el príncipe Felipe lo son en segundo nivel.

Deben saber que los primos de nivel XI comparten un promedio de 60 partes por mil de ADN, alrededor de 180 pb (aunque con grandes variaciones debido a la naturaleza irregular de la recombinación miótica, de hecho, el 99,5% de los primos de nivel 11 no comparten tramos de ADN con impacto en la descendencia, mientras que en el otro, 0,5% comparten decenas de miles de bases.

Lo que quiere decir que el peligro de enfermedades recesivas es de una entre 1,6 millones para los descendientes de Guillermo y Catalina.
De hecho los primos de nivel 11, es un grado de parentesco muy bajo y con nulo impacto en la línea consanguínea. Un estudio de consanguineidad en las poblaciones europeas, demuestra que las parejas del Reino Unido tienen un vínculo consanguíneo de nivel VI como promedio.

Compartir primos de sexto nivel implica compartir el 0,006% de su ADN lo que implica una posibilidad del 0,06% de desarrollar enfermedades de origen genético por compartir un ancestro común. Y dado que la que ya es pareja real, Guillermo y Catalina tienen un nivel de parentesco más bajo que el promedio de parejas del Reino Unido, alejando los peligros de enfermedades endogámicas asociadas, su descendencia está, asimismo, menos amenazada que el promedio de parejas actuales en el Reino Unido

Todo perfecto, buenas noticias para ellos.

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Sobre el autor

Pilar Arca Miguélez es Doctora en Microbiología por la Unviersidad de Oviedo, y dirige Ampligen desde 1997