El genoma del cáncer y sus males artes

La secuenciación del cáncer de mama, publicado por Nature News, con un generoso éxito de taquilla convive estos últimos días con otros estudios algo más inquietantes. La perspectiva médica y la perspectiva de los laboratorios, se coaligan para generar más inquietud. Los laboratorios contemplan la friolera de 1.700 mutaciones diferentes en los 50 genomas de cáncer. Los médicos, por su parte, nos hacen saber que solo tres de las mutaciones es compartida por el 10% de los pacientes. Una escalada matemática que agrava las dificultades de ataque del problema.

Existen laboratorios e investigadores que ponen el énfasis en el aspecto único del cáncer de cada paciente. Y no solo por los aspectos conductuales o del entorno del paciente, también desde una perspectiva genómica y molecular. El impacto de estas revelaciones que empiezan a ser asumidas por la comunidad médica, de investigadores y de pacientes, no se ha hecho esperar.

La respuesta es de perplejidad y pesimismo. La medicina personalizada se enfrenta a nuevos retos y a objetivos de creciente complejidad. La secuenciación del genoma del cáncer para personalizar la terapia, una de las grandes promesas de todo este tiempo, se enfrenta a dificultades crecientes. Las revelaciones son por sí mismas, inquietantes. ¿Es posible personalizar las terapias para miles y miles de genotipos diferentes que no se parecen entre sí?

Pero no todo es pesimismo. Las recientes revelaciones son percibidas por una parte de la comunidad investigadora y médica, como importantes conclusiones que permiten mejorar el conocimiento y comportamiento del cáncer. Se sabe más y es un conocimiento que permitirá determinar con más precisión los mecanismo de apagado y encendido de ciertas mutaciones.

La secuenciación genómica de alto rendimiento abre nuevas perspectivas y modelos de ataque para reducir la complejidad. Lo que aprendemos y a la velocidad que lo logramos, aunque no es suficiente para combatir a tan temible enemigo, el cáncer, nos permite proclamar, en cualquier caso, que la batalla ha comenzado y que los enemigos están siendo esclarecido.

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Sobre el autor

Pilar Arca Miguélez es Doctora en Microbiología por la Unviersidad de Oviedo, y dirige Ampligen desde 1997