La prueba de Paternidad con ADN /1

Iniciamos con este artículo una serie en la que pretendemos explicar de un modo sencillo en que consisten las pruebas de paternidad y como funciona la tecnología implicada en las mismas. Confiamos en que pueda ser de ayuda para todas aquellas personas interesadas en esta materia.

Introducción.-

En 1985 Alec Jeffreys utilizó, por primera vez, el ADN para la identificación humana, para lo que utilizó un patrón de bandas, similar a los códigos de barras, y que denominó huella digital del ADN (DNA fingerprinting). Hoy en día a esa prueba se la conoce como perfil de ADN, huella genética o prueba de ADN. Este perfil es en la práctica único e irrepetible, si no contamos a los gemelos monocigotos; lo que en la práctica nos permite diferenciar una persona de otra y establecer sus relaciones biológicas de parentesco.

Las aplicaciones de las pruebas de ADN son diversas, pero destacan dos: las pruebas de paternidad y las pruebas forenses, estos en casos criminales para establecer la relación de un sospechoso con las evidencias biológicas obtenidas en la escena de un crimen, para incriminarle o, en su caso, exonerarle. En otros casos se utilizan para establecer las relaciones familiares entre diferentes restos humanos en caso de desastres o desapariciones, o en investigaciones históricas (por ejemplo los restos de los Zares rusos y su familia, o el origen de Cristobal Colón). En los estudios antropologícos se utiliza el ADN para establecer el origen, evolución y migraciones de grupos humanos. Nosotros nos centraremos en las pruebas de paternidad, revisando algunos aspectos del genoma humano, los marcadores moleculares, las técnicas utilizadas para obtener el perfil de ADN, y como se interpretan los resultados de los informes de laboratorio, y otras cuestiones habituales en las pruebas de ADN.

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Sobre el autor

Pilar Arca Miguélez es Doctora en Microbiología por la Unviersidad de Oviedo, y dirige Ampligen desde 1997